¿Es usted un androide?
A lo largo de la novela y la película esta es una pregunta que, de una forma u otra, asalta a los personajes. Distinguir entre un humano y un androide no es una tarea fácil, llegando incluso a plantearnos que quizás el propio protagonista, Rick Deckard, pudiera serlo; un enigma que no llega a descifrarse. En una continua lucha entre la realidad de cada personaje, que en ocasiones puede que no sea la "verdadera realidad", pero para ellos sí lo es y es lo único que conocen, Deckard tiene que discernir entre un humano y un androide, enfrentándose a sus propios sentimientos.
Los humanos y los androides no solo guardan una asombrosa similitud física, sino que también la inteligencia artificial de los androides los convierte en máquinas prodigiosas, llegando incluso a tener un nivel intelectual por encima del que tienen los humanos. Por este motivo la caza de androides no resulta un proceso sencillo. Rick Deckard debe retirar a los andrillos sin que el resto de la población note que los androides se están infiltrando en sus vidas sin ser vistos, porque podría hacer cundir el pánico. Por esto, Deckard debe encontrar en ellos lo único que los diferencia de los humanos: la empatía.
Test de empatía Voight-Kampff
Como hemos dicho, la empatía es aquello que hace al ser humano un ser exclusivo, algo a lo que ni siquiera una máquina tan perfecta como un androide puede llegar. Los androides intentan aprender cómo responder ante determinadas situaciones para conseguir pasar desapercibidos, pero es lo único que no consiguen alcanzar.
Mediante unas sencillas preguntas se puede medir la respuesta empática de los sujetos valorando así si se trata de un androide o un humano. Para ello se plantean situaciones cotidianas en las que, por lo general, se camuflan detalles de maltrato animal y miden el tiempo de respuesta ante estas situaciones, el rubor producido en la cara y los movimientos oculares.
Esta prueba fue ideada con el test de Turing en mente, una prueba en la cual una persona mantiene una conversación amable y educada con un humano y una máquina, si dicha persona no consigue diferenciar la una de la otra tras 5 minutos de conversación, la máquina habrá superado la prueba y se considerará que es capaz de emular el comportamiento humano. A esta prueba algunos expertos dentro de la comunidad científica de inteligencia artificial le ven un fallo importante, solo mide la capacidad de engañar (fingir) de una máquina (la principal oposición a rebatir este test es el de la "habitación china). El autor, K Dick, pensó que el test de Turing se centraba demasiado en la inteligencia y no medía lo que para él era lo más importante en un ser humano, la empatía.
Ser propietario de una mascota
Si bien esto no es un punto indispensable, es una forma de demostrar la empatía del ser humano. A lo largo de la novela podemos ver como el propio protagonista anhela encarecidamente tener un animal real, el no tener uno puede ser visto por el resto de seres humanos como un comportamiento anti-empático propio de los androides. De esta forma, adquirir animales reales se convierte en algo al alcance de muy pocos bolsillos y que se identifica con un alto estatus social. Rick Deckard debe conformarse con una oveja artificial para mantener las apariencias, que a pesar de ser una réplica exacta difícil de distinguir, no consigue contentarlo.
Así por ejemplo, cuando en la novela Deckard plantea la duda de si Phil Resch es un androide, este se defiende diciendo que tiene una ardilla a la que cuida y quiere, y esto no sería posible si realmente lo fuese. Sin embargo, en la película no se le da tanta notoriedad a los animales, los personajes no demuestran su empatía mediante el afecto a los animales y apenas se hacen alusiones a ellos, salvo cuando Rick acude por primera vez a la "Corporación Tyrell" y pregunta que si el Búho que se encuentra a su llegada es real o una máquina.
Continuando en esta línea, podemos ver que al comienzo de la novela, Rick Deckard mantiene una discusión con su mujer y acaba subiendo a la azotea para alimentar a su oveja eléctrica, esta escena no aparece en la película, ni tampoco se menciona que tenga una oveja.
¿Tienen los androides actos de empatía?
En la novela de Philip K. Dick los androides son conscientes de que a pesar de su prodigiosa capacidad intelectual e incluso física, tienen un gran delator: su falta de empatía. Por mucho que intenten aprenderlo o copiar actitudes que observan de los humanos, son incapaces de ponerse en el lugar de los demás, una imagen con la que rompe la película de Ridley Scott, cuando Rick Deckard está colgado de una mano al filo de la azotea, parece que ha perdido la batalla ante Roy Batty y sorprendentemente este lo salva, lo que demuestra una "humanización" en los androides, que trata de salvar a su verdugo, quien por el contrario parece estar "deshumanizándose" matando androides sin tener en cuenta que quizás ellos no quieran la vida para la que se los fabrica y que frívolamente, en vez de "matar" lo llama "retirar". Sin embargo esta escena es completamente distinta en libro, donde nos encontramos a un astuto Roy que no duda en sacrificar a Pris Statton mandándola a ella sola a enfrentarse a Rick y que utiliza a su mujer, Irmgard Batty, para intentar engañar a Deckard ( este personaje tampoco aparece en la película).
Meta final
En la versión cinematográfica se nos ofrece una segunda dimensión del conflicto, como ya sabemos estos androides denotan un comportamiento más humano (Roy Batty demuestra aprecio por Pris) y su encrucijada en esta ocasión es la de su corta esperanza de vida, unos escasos 5 años, y con la intención de conseguir alargar su vida no dudarán en acabar con la vida de otros. Los científicos quisieron hacerlos a su imagen y semejanza y por seguridad les dieron una vida corta, el propio ser humano tiene miedo a la muerte y aún así no duda dos veces en acortarla para los androides. Roy Batty nos deja ver el como se siente uno en su lugar hacia el final de la película, él ha visto cosas que nosotros no creeríamos, que se perderán como lágrimas en la lluvia, es decir, sus increíbles experiencias se han visto eclipsadas porque, como había dicho anteriormente Leon Kowalski, ha estado viviendo con miedo a la muerte toda su vida y él se creía que podría aplacar al tener una vida larga como la de los humanos, aunque los humanos seguimos teniendo ese miedo también y, por lo tanto, que se preocupe porque sus recuerdos se pierdan para siempre (problema agravado por el hecho de que no pueden tener descendencia) es lo que le hace realmente humano.
¿Tienen los androides actos de empatía?
En la novela de Philip K. Dick los androides son conscientes de que a pesar de su prodigiosa capacidad intelectual e incluso física, tienen un gran delator: su falta de empatía. Por mucho que intenten aprenderlo o copiar actitudes que observan de los humanos, son incapaces de ponerse en el lugar de los demás, una imagen con la que rompe la película de Ridley Scott, cuando Rick Deckard está colgado de una mano al filo de la azotea, parece que ha perdido la batalla ante Roy Batty y sorprendentemente este lo salva, lo que demuestra una "humanización" en los androides, que trata de salvar a su verdugo, quien por el contrario parece estar "deshumanizándose" matando androides sin tener en cuenta que quizás ellos no quieran la vida para la que se los fabrica y que frívolamente, en vez de "matar" lo llama "retirar". Sin embargo esta escena es completamente distinta en libro, donde nos encontramos a un astuto Roy que no duda en sacrificar a Pris Statton mandándola a ella sola a enfrentarse a Rick y que utiliza a su mujer, Irmgard Batty, para intentar engañar a Deckard ( este personaje tampoco aparece en la película).
Meta final
El
desencadenante de la trama es la fuga de estos androides de la colonia
de Marte y su consiguiente entrada ilegal en la Tierra. Podríamos decir
que estas máquinas son la razón de ser de Deckard. Estos androides son
llamados los seres perfectos, más listos y fuertes que aquellos que los
crearon, pero, faltos de empatía y una esperanza de vida muy limitada.El
ser humano crea máquinas, las dota de una inteligencia por encima de la
suya y de una asombrosa agilidad física, incluso, en ocasiones, les
otorgan recuerdos artificiales para intentar desarrollar en ellos
respuestas emocionales, pero les obligan a vivir como sirvientes a
merced de lo que el ser humano (su amo) desee.
Los replicantes de la novela están faltos de empatía y emociones, viajan a la Tierra para poder vivir en libertad entre los humanos y llegar a comprender que es esta empatía y como desarrollarla, son unos seres paradójicos con una meta paradójica, intentan aprender el cómo ponerse en el lugar del otro (empatía) de manos de los seres humanos, quienes los tratan como objetos y parece que la pierden cuando tratan con los replicantes , para ser más como estos últimos. Durante su búsqueda realizan acciones anti-empáticas sin darse cuenta, que ellos ven como algo normal (en una escena de la novela le cortan las patas a una araña porque creen que ocho son demasiadas y seguramente podría andar con menos sin problemas), solo hay que ver el cómo dio comienzo su viaje, matando a sus dueños humanos sin miramientos. Pero los androides también empiezan a demostrar anhelos y sueños que desean cumplir; ya no quieren ser sirvientes y quieren vivir su propia vida, como Luba Luft que desea ser cantante de ópera. Hay una representación física de la empatía dentro de la novela, una máquina (irónicamente) que hace a los seres humanos revivir la experiencia de Wilbur Mercer como una experiencia conjunta, llegando a sentir dolor físico, los androides no son capaces de usar esta máquina y por eso sienten un profuso odio hacia esta. Como toque final a esta sórdida relación que tienen los androides con el concepto de empatía está el momento en el que se descubre que Wilbur Mercer es un farsante y al ver que no pueden tener esa empatía que produce la caja se alegran cuando esta es considerada una farsa, ellos encuentran alivio porque ahora estarán más cerca de conseguir la empatía con este obstáculo fuera de su camino, pero se están alejando más sin saberlo.
Los replicantes de la novela están faltos de empatía y emociones, viajan a la Tierra para poder vivir en libertad entre los humanos y llegar a comprender que es esta empatía y como desarrollarla, son unos seres paradójicos con una meta paradójica, intentan aprender el cómo ponerse en el lugar del otro (empatía) de manos de los seres humanos, quienes los tratan como objetos y parece que la pierden cuando tratan con los replicantes , para ser más como estos últimos. Durante su búsqueda realizan acciones anti-empáticas sin darse cuenta, que ellos ven como algo normal (en una escena de la novela le cortan las patas a una araña porque creen que ocho son demasiadas y seguramente podría andar con menos sin problemas), solo hay que ver el cómo dio comienzo su viaje, matando a sus dueños humanos sin miramientos. Pero los androides también empiezan a demostrar anhelos y sueños que desean cumplir; ya no quieren ser sirvientes y quieren vivir su propia vida, como Luba Luft que desea ser cantante de ópera. Hay una representación física de la empatía dentro de la novela, una máquina (irónicamente) que hace a los seres humanos revivir la experiencia de Wilbur Mercer como una experiencia conjunta, llegando a sentir dolor físico, los androides no son capaces de usar esta máquina y por eso sienten un profuso odio hacia esta. Como toque final a esta sórdida relación que tienen los androides con el concepto de empatía está el momento en el que se descubre que Wilbur Mercer es un farsante y al ver que no pueden tener esa empatía que produce la caja se alegran cuando esta es considerada una farsa, ellos encuentran alivio porque ahora estarán más cerca de conseguir la empatía con este obstáculo fuera de su camino, pero se están alejando más sin saberlo.
En la versión cinematográfica se nos ofrece una segunda dimensión del conflicto, como ya sabemos estos androides denotan un comportamiento más humano (Roy Batty demuestra aprecio por Pris) y su encrucijada en esta ocasión es la de su corta esperanza de vida, unos escasos 5 años, y con la intención de conseguir alargar su vida no dudarán en acabar con la vida de otros. Los científicos quisieron hacerlos a su imagen y semejanza y por seguridad les dieron una vida corta, el propio ser humano tiene miedo a la muerte y aún así no duda dos veces en acortarla para los androides. Roy Batty nos deja ver el como se siente uno en su lugar hacia el final de la película, él ha visto cosas que nosotros no creeríamos, que se perderán como lágrimas en la lluvia, es decir, sus increíbles experiencias se han visto eclipsadas porque, como había dicho anteriormente Leon Kowalski, ha estado viviendo con miedo a la muerte toda su vida y él se creía que podría aplacar al tener una vida larga como la de los humanos, aunque los humanos seguimos teniendo ese miedo también y, por lo tanto, que se preocupe porque sus recuerdos se pierdan para siempre (problema agravado por el hecho de que no pueden tener descendencia) es lo que le hace realmente humano.
