Si hay una cuestión principal entorno la cual gira la obra y, por tanto nuestro trabajo también, es el de la identidad humana, qué es lo que nos hace "humanos". El ser humano, para auto confortarse, siempre ha intentado discernirse, separarse de aquellos también clasificados como animales. La diferencia primordial con el resto de animales, además de las características de nuestro físico, es el pensamiento lógico, somos un ser racional. Ahora bien, que ocurre si creamos una máquina que tiene nuestro mismo aspecto, habla como nosotros, se mueve como nosotros, qué nos diferencia de esta nueva creación.
Claro, al principio podemos ir a lo fácil, detalles físicos que nos diferencian, patrones de conducta predecibles..., pero, al igual que nosotros evolucionamos estas máquinas son modificadas por las empresas que quieren hacerlas lo más realista posible (Esto es, al fin y al cabo, lo que nos ha llevado al nexus-6 o incluso a Rachael, el nexus-7). Por otro lado, Si nos vamos a lo espiritual es simple, el "alma", yo iré al cielo o me reencarnaré y esto son solo máquinas que dejarán de funcionar.
Pero, buscamos algo más tangible, algo que se pueda demostrar y ahí es donde entra la empatía, la empatía nos diferencia de estas máquinas, porque es nuestra parte "irracional". En un incendio lo lógico sería salir corriendo del edificio sin mirar atrás, pero, si nuestro hijo sigue dentro, la lógica queda a un lado y entramos sin miramientos a rescatarlo mientras que a los androides, dentro de las cientos de miles de posibilidades que han computado en medio segundo, ni por un momento se les habría pasado esto por la cabeza. Es por esto que, irónicamente, para diferenciarnos de los replicantes nos refugiamos en nuestra parte más irracional.
Simbología y cómo la obra nos hace cuestionarnos la humanidad
Simbología y cómo la obra nos hace cuestionarnos la humanidad
Hay momentos tanto en la novela como en la película en los que la humanidad del propio protagonista se pone en duda, no solo figuradamente, hablando de como Deckard no muestra apenas emociones y se comporta como una máquina a lo largo de la historia, sino también literalmente, poniendo en duda si de verdad nuestro querido runner es un humano o un simple androide confundido.
En la novela hay todo un capítulo cuya única razón de ser es el de confundirnos, de pronto la novela hace un giro de 180 grados y pone a Deckard en el papel de replicante. La escena es la siguiente: Deckard aborda a una mujer sospechosa de ser un androide con preguntas, y esta llama a la policía, claro, perteneciendo Deckard al cuerpo y estando de servicio no muestra ningún tipo de preocupación, pero, todo esto era un ardid, resulta que los androides dirigían una comisaria, que mantenían aislada de la comisaría a la que pertenecía Deckard. Nos hacen creer que su comisaría lleva años abandonada, cortan sus llamadas con el exterior haciéndonos creer que ni su jefe ni su mujer existen y para colmo, tienen sus propios runners que usan un método totalmente distinto al suyo y ni conocen el test de empatía Voight-Kampff. Todo se resuelve al final gracias al runner que tenían bajo su mando los androides, pero entonces, cuál era el propósito de esta escena: Hacernos dudar de todo lo que habíamos visto hasta ahora, todo lo que hemos leído es falso, artificial, y no hemos podido notar la diferencia, nos golpea este hecho en varios niveles, nos pone en el lugar de un runner humano, incapaz de diferenciar a ciencia cierta lo humano de lo replicante, también nos hace cuestionarnos la realidad, de eso hablaremos en otra entrada del blog, y finalmente, si hacemos uso del rasgo estrella del ser humano, la empatía, nos ponemos en el lugar de un androide, por un momento pensábamos que a Deckard se le venía el mundo encima, su vida, su mujer, su trabajo, todo hasta ahora era artificial, así es como se debían sentir los androides (esto también es un foreshadowing de la paradoja del ser humano en esta obra, y por tanto la duda de Deckard).
En el filme adaptado de la novela también hace uso de nuestro protagonista para transmitirnos este mensaje, aunque, como hace en muchas de sus escenas, nos lo envía a través de simbolismos, colocados ahí casi a modo de rompecabezas para que nosotros los espectadores lo descifremos. Esta secuencia en particular se podría dividir en dos escenas consecutivas, primero tenemos una conversación que tiene Deckard con Rachael, esta ha venido a su piso para demostrarle que el test Voight-Kampf del que tan orgulloso está se equivoca y que ella es un ser humano después de todo. Sus argumentos son recuerdos de su infancia y fotografías antiguas que guardaba, pero, fueron rápidamente desmontados por Deckard, cuando este completó la anécdota de Rachael con detalles nimios que eran similares a los que ella guardaba con tanto cariño, "son todo recuerdos implantados, no es real". Una vez se había marchado Rachael nos encontramos con Deckard frente a su piano, cabizbajo y con la mirada perdida, el plano se desplaza lateralmente y nos deja ver brevemente fotografías antiguas de la familia de Deckard, inmediatamente tras esto, corta a unas escenas de un unicornio corriendo por un bosque (en la versión Director's cut). ¿Qué nos quieren decir con esta escena? Bueno, esta escena siempre ha sido la que inclina la balanza a favor de que Deckard sea un replicante en el debate de la humanidad de Deckard, independientemente de si nuestro protagonista es un androide o no, lo que nos dice esta escena es que, sus recuerdos no son tan diferentes de los de Rachael, los suyos podrían ser falsos también, "no puedo decir a ciencia cierta que yo sea humano, y aún así he aplastado las esperanzas de Rachael" e incluso habíamos visto a Rachael, un androide confirmado, llorar y mostrar más emociones que Rick, nuestro supuesto humano.


