lunes, 2 de enero de 1989

La humanidad puesta en duda

Si hay una cuestión principal entorno la cual gira la obra y, por tanto nuestro trabajo también, es el de la identidad humana, qué es lo que nos hace "humanos". El ser humano, para auto confortarse, siempre ha intentado discernirse, separarse de aquellos también clasificados como animales. La diferencia primordial con el resto de animales, además de las características de nuestro físico, es el pensamiento lógico, somos un ser racional. Ahora bien, que ocurre si creamos una máquina que tiene nuestro mismo aspecto, habla como nosotros, se mueve como nosotros, qué nos diferencia de esta nueva creación. 
Claro, al principio podemos ir a lo fácil, detalles físicos que nos diferencian, patrones de conducta predecibles..., pero, al igual que nosotros evolucionamos estas máquinas son modificadas por las empresas que quieren hacerlas lo más realista posible (Esto es, al fin y al cabo, lo que nos ha llevado al nexus-6 o incluso a Rachael, el nexus-7). Por otro lado, Si nos vamos a lo espiritual es simple, el "alma", yo iré al cielo o me reencarnaré y esto son solo máquinas que dejarán de funcionar. 
Pero, buscamos algo más tangible, algo que se pueda demostrar y ahí es donde entra la empatía, la empatía nos diferencia de estas máquinas, porque es nuestra parte "irracional". En un incendio lo lógico sería salir corriendo del edificio sin mirar atrás, pero, si nuestro hijo sigue dentro, la lógica queda a un lado y entramos sin miramientos a rescatarlo mientras que a los androides, dentro de las cientos de miles de posibilidades que han computado en medio segundo, ni por un momento se les habría pasado esto por la cabeza. Es por esto que, irónicamente, para diferenciarnos de los replicantes nos refugiamos en nuestra parte más irracional.





Simbología y cómo la obra nos hace cuestionarnos la humanidad


Hay momentos tanto en la novela como en la película en los que la humanidad del propio protagonista se pone en duda, no solo figuradamente, hablando de como Deckard no muestra apenas emociones y se comporta como una máquina a lo largo de la historia, sino también literalmente, poniendo en duda si de verdad nuestro querido runner es un humano o un simple androide confundido. 

En la novela hay todo un capítulo cuya única razón de ser es el de confundirnos, de pronto la novela hace un giro de 180 grados y pone a Deckard en el papel de replicante. La escena es la siguiente: Deckard aborda a una mujer sospechosa de ser un androide con preguntas, y esta llama a la policía, claro, perteneciendo Deckard al cuerpo y estando de servicio no muestra ningún tipo de preocupación, pero, todo esto era un ardid, resulta que los androides dirigían una comisaria, que mantenían aislada de la comisaría a la que pertenecía Deckard. Nos hacen creer que su comisaría lleva años abandonada, cortan sus llamadas con el exterior haciéndonos creer que ni su jefe ni su mujer existen y para colmo, tienen sus propios runners que usan un método totalmente distinto al suyo y ni conocen el test de empatía Voight-Kampff. Todo se resuelve al final gracias al runner que tenían bajo su mando los androides, pero entonces, cuál era el propósito de esta escena: Hacernos dudar de todo lo que habíamos visto hasta ahora, todo lo que hemos leído es falso, artificial, y no hemos podido notar la diferencia, nos golpea este hecho en varios niveles, nos pone en el lugar de un runner humano, incapaz de diferenciar a ciencia cierta lo humano de lo replicante, también nos hace cuestionarnos la realidad, de eso hablaremos en otra entrada del blog, y finalmente, si hacemos uso del rasgo estrella del ser humano, la empatía, nos ponemos en el lugar de un androide, por un momento pensábamos que a Deckard se le venía el mundo encima, su vida, su mujer, su trabajo, todo hasta ahora era artificial, así es como se debían sentir los androides (esto también es un foreshadowing de la paradoja del ser humano en esta obra, y por tanto la duda de Deckard).

En el filme adaptado de la novela también hace uso de nuestro protagonista para transmitirnos este mensaje, aunque, como hace en muchas de sus escenas, nos lo envía a través de simbolismos, colocados ahí casi a modo de rompecabezas para que nosotros los espectadores lo descifremos. Esta secuencia en particular se podría dividir en dos escenas consecutivas, primero tenemos una conversación que tiene Deckard con Rachael, esta ha venido a su piso para demostrarle que el test Voight-Kampf del que tan orgulloso está se equivoca y que ella es un ser humano después de todo. Sus argumentos son recuerdos de su infancia y fotografías antiguas que guardaba, pero, fueron rápidamente desmontados por Deckard, cuando este completó la anécdota de Rachael con detalles nimios que eran similares a los que ella guardaba con tanto cariño, "son todo recuerdos implantados, no es real". Una vez se había marchado Rachael nos encontramos con Deckard frente a su piano, cabizbajo y con la mirada perdida, el plano se desplaza lateralmente y nos deja ver brevemente fotografías antiguas de la familia de Deckard, inmediatamente tras esto, corta a unas escenas de un unicornio corriendo por un bosque (en la versión Director's cut). ¿Qué nos quieren decir con esta escena? Bueno, esta escena siempre ha sido la que inclina la balanza a favor de que Deckard sea un replicante en el debate de la humanidad de Deckard, independientemente de si nuestro protagonista es un androide o no, lo que nos dice esta escena es que, sus recuerdos no son tan diferentes de los de Rachael, los suyos podrían ser falsos también, "no puedo decir a ciencia cierta que yo sea humano, y aún así he aplastado las esperanzas de Rachael" e incluso habíamos visto a Rachael, un androide confirmado, llorar y mostrar más emociones que Rick, nuestro supuesto humano.

domingo, 1 de enero de 1989

Rick Deckard, la oveja negra del cuerpo

La oveja negra: título referido a alguien que no sigue la norma, que nada contra corriente. Estas características se ajustan perfectamente a nuestro protagonista, que no se comporta como los demás miembros del cuerpo, ni del resto de habitantes de la Tierra y posiblemente de Marte. A pesar de que cumple su trabajo de manera eficiente, llegando a ser calificado como "un Runner modélico" por uno de sus superiores, presenta un conflicto interior, cuestionándose sus acciones.


  El personaje es retratado con cierto grado de diferencia en novela y película, cada uno tiene un ritmo evolutivo distinto, siendo más directo en la película con una resolución tajante (aunque en el director's cut se intenta dejar abierto) y más paulatino en la novela, tiene un detonante a mediados de relato y solo se muestra en ciertos matices. A pesar de estas diferencias, ambos manifiestan la misma duda y dilema. En Blade Runner se le da unas características de un personaje del género noir (neo-noir en este caso), un detective retirado, descontento con el sistema y solitario, que se enfrenta a un caso casi obligado y del que culpa en cierta parte a la sociedad (la cual no sufre cambios mayores en la resolución de la obra), mientras que en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se le da un enfoque de personaje del género distópico: vive en una sociedad caótica y deprimente, no está del todo cómodo en ella, reconoce los fallos que tiene pero sigue haciendo su día a día, cuando se desata el evento de tener que acabar con 6 replicantes en una noche, sus dudas internas salen a flote y se cuestiona su misma existencia y la rectitud de sus acciones y las de su sociedad.




-La duda-

Durante el transcurso de la historia, Deckard va desarrollando una duda interior respecto a su actitud insensible con el objetivo de su trabajo: Matar androides.

En el libro, al principio ni le da importancia al hecho de matar androides, es su trabajo y para él ellos no son humanos, son solo máquinas y no importa deshacerse de ellos. De hecho, Deckard pone énfasis constante en tratar a los androides de “ello” de manera impersonal. Se repite muchas veces que en su monólogo interior se dirige a ellos como “él” o “ella”, para a continuación corregirse a sí mismo “o mejor dicho ello/esta cosa/eso”. Esto lo hace de manera activa y consciente durante toda la novela, porque se sorprende a sí mismo dándoles género (característica humana) para luego quitárselo adrede al darse cuenta. Para él son meras máquinas, objetos, seres impersonales y carentes de vida, como así los describe comparándolos con réplicas de animales eléctricos, además de dejar claro su desprecio hacia ambos.

“Volvió a sentir odio en su interior hacia su oveja eléctrica, que tenía que atender, cuidar, como si estuviera viva. es la tiranía de un objeto, pensó. No sabia que existiera. Como los droides, es incapaz de apreciar la existencia de nadie más. Nunca había pensado en eso antes, la similitud entre un animal eléctrico y un droide.” Rick Deckard, monólogo interior.

Conforme va avanzando la historia podemos ver un progreso en su percepción de los androides. Debido a un suceso (analizado en profundidad en otra entrada) Deckard es presa de un ardid de los androides. En este engaño se le hace creer a él (y al lector) que el androide es Deckard y que todo lo que el había experimentado eran recuerdos implantados. Este es uno de los detonantes que causa que nuestro protagonista comience a plantearse su percepción sobre ellos al verse obligado a ponerse en su lugar.

“Y no le gustaba la idea de sentirse acosado; había visto el efecto que causaba en los androides. Incluso en ellos producía cambios notables.” Sobre Rick Deckard.

El punto de inflexión lo encuentra cuando cuando Phil Nesch retira a una androide, Luba Luft, delante suya. Deckard había desarrollado afecto por esa androide, cantante de ópera, al escucharla cantar. Al verla asesinada de esa manera delante suya se da cuenta de que lo que hace puede que no sea lo correcto, y decide que no puede seguir haciendo su trabajo. Aquí se muestra una gran contradicción y cambio de perspectiva, hasta ese momento se repetía a sí mismo varias veces que era mucho mejor que el anterior Blade Runner (más eficiente, con mejores reflejos y más inteligente), pero al ver la actitud el otro Blade Runner (Phil Nesch) hacía los androides comienza a pensar que él no es así, no es así de inhumano ni de insensible; pasa de creer que es un Blade Runner perfecto a darse cuenta de eso no es tan bueno y admirable como pensaba. A pesar de que toma la decisión de dejar su trabajo y buscarse la vida de otra manera, se precipita al hipotecarse para comprar una cabra, en un intento de lidiar con su el estrés emocional causado por los sucesos recientes de su trabajo. Por ello, decide acabar con los demás androides que le habían asignado antes de retirarse.

“Ya no puedo más; ya he tenido bastante. Ella era una cantante maravillosa. Este planeta podría haberla disfrutado.” Deckard

Después de la situación con Luba Luft, Phil Nesch tiene una conversación con Deckard en la que le muestra su percepción de los androides. Le explica a Deckard que el afecto que sintió por esa androide era solamente atracción física, y que lo que tiene que hacer en esos casos es “utilizar” al androide antes de matarlo. A él esto le parece un poco insensible de primeras, pero no se muestra reacio del todo a esta idea. Deckard acaba cediendo a esta idea, y decide mantener relaciones con Rachael, una androide que conoció anteriormente. Justo después de esto su percepción de los androides cambia drásticamente, y afirma que es incapaz de volver a retirar androides.

“Espabila y afronta lo que te pasa, Deckard. Querías llevarte a la cama a un tipo de androide femenino… [...] No dejes que te desanime; se te pasará. Lo que ha ocurrido es que has invertido el orden de los sentimientos. No la mates, o estés presente cuando la maten, y luego te sientas atraído físicamente. Hazlo al revés.” Phil Nesch.

A pesar de eso y después de una riña con Rachael, decide acabar con todo y finalizar el trabajo igualmente, ya que sigue teniendo razones económicas para hacerlo. Los últimos androides retirados le suponen un esfuerzo emocional y un estrés considerable, ya que ya empatiza muchísimo con ellos y siente que está asesinando personas. Al final de esto, Deckard vuelve a casa para intentar buscar algo de consuelo, cuando al llegar encuentra que Rachael había asesinado a su cabra, el motivo por el que había estado haciendo todo ese trabajo. Después de esto, al ver que todo su trabajo y sufrimiento había sido en vano, Deckard sufre un episodio psicótico en el que intenta, al parecer, acabar con su vida. Estando solo perdido en el campo, Deckard encuentra un sapo, lo cual le devuelve las esperanzas para vivir, aunque al llegar a su casa descubre que era falso. A pesar de esto, gracias al sapo, Deckard llega a la conclusión de que no importa si los androides son personas reales o no mientras que él los considere reales.

Su homólogo audiovisual, por otro lado, presenta los mismos temas de manera paralela pero con una forma diferente, enfocada en dos puntos principales. El primero es Rachael, que también es un personaje importante pero de manera diferente. Deckard empieza a mostrar sensibilidad hacia los androides al ver que un androide tal como Rachael se comporta de manera más humana que muchos humanos, incluido él mismo. El segundo punto importante es el de Roy, el antagonista principal de la historia, teniendo este más peso argumental y emocional para Deckard en la película que en el libro. Al final de la película, después del enfrentamiento entre Deckard y Roy, Deckard queda al filo del abismo, colgando de un edificio. Estando completamente a merced de Roy, este le salva la vida a Deckard en el último momento, ya que es consciente de que va a morir pronto (debido a su obsolescencia como androide) y cree que la muerte de Deckard sería completamente en vano, además de que le gustaría tener un último testigo para sus últimas palabras, quizás pudo ver la duda gestándose en su interior y pensó que Deckard le escucharía como si escuchase a un humano. Este acto final de “bondad” por parte de la persona a la que había intentado matar es el último clavo en el ataúd que era la indecisión de Deckard, ha visto la esencia y la humanidad de estos seres en uno de los momentos clave. 
Finalmente, una interpretación del final que se nos ha ocurrido es que acaba siendo Deckard el que obtiene algo de Roy, había estado viviendo su vida sin sentido, haciendo un trabajo que ni le gustaba, acomodado porque su vida era larga y la muerte no le acechaba tan de cerca como a los androides, así que decide dar un paso adelante y marcharse con Rachael, hacer que los pocos años que le queden a esta de vida los viva feliz y no con miedo como Batty y su banda y tomar las riendas de su existencia (o algo así).

Sinopsis

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?   La novela de Philip K. Dick publicada en 1968, perteneciente al género de ciencia ficción...