jueves, 27 de diciembre de 2018

Sinopsis


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
  La novela de Philip K. Dick publicada en 1968, perteneciente al género de ciencia ficción distópica y considerada una de las pioneras del género ciberpunk. Fue adaptada a la gran pantalla en 1982 bajo el nombre Blade Runner, una adaptación libre de la mano de Ridley Scott donde aprovecharon y dieron el paso hacia el género ciberpunk (una diferencia estética a causa de este cambio sería la diferencia en los mundos, de sórdido e inhóspito con poca población a superpoblado en un mundo de pobreza y vicios donde la cultura nipona y tecnológica se han impuesto sobre todo lo demás) . Hay diferencias incluso dentro de la propia película al haber dos principales versiones, hemos elegido la versión del director’s cut pues no incluye las voces en off y deja más a la imaginación, además de una vuelta de tuerca de la que hablaremos más adelante 


Sinopsis
    Tras los acontecimientos de la Guerra Mundial Terminal la tierra quedó cubierta por un polvo radioactivo, lo que aceleró el proceso de colonización de Marte. Para alentar a los ciudadanos a tomar parte en el programa, cada persona que decidiera emigrar a Marte recibiría un androide, un robot de aspecto humano y altamente cualificado, que les serviría de asistente. Estas máquinas continuaron siendo mejoradas hasta llegar al Nexus-6, una unidad dotada de una inteligencia a la par a la de los ingenieros que la crearon. Algunos androides se rebelaban contra sus dueños, matando a estos y huyendo a la tierra bajo una falsa identidad. Un cuerpo especial de la policía fue creado para detectar y acabar con estos androides, eran conocidos como "Blade Runner". Rick Deckard es uno de estos agentes, y deberá encargarse de un caso y retirar a seis unidades Nexus-6 en un solo día, lidiando con la carga emocional que conlleva dicha tarea y cuestionándose la moralidad de su ordalía.

lunes, 2 de enero de 1989

La humanidad puesta en duda

Si hay una cuestión principal entorno la cual gira la obra y, por tanto nuestro trabajo también, es el de la identidad humana, qué es lo que nos hace "humanos". El ser humano, para auto confortarse, siempre ha intentado discernirse, separarse de aquellos también clasificados como animales. La diferencia primordial con el resto de animales, además de las características de nuestro físico, es el pensamiento lógico, somos un ser racional. Ahora bien, que ocurre si creamos una máquina que tiene nuestro mismo aspecto, habla como nosotros, se mueve como nosotros, qué nos diferencia de esta nueva creación. 
Claro, al principio podemos ir a lo fácil, detalles físicos que nos diferencian, patrones de conducta predecibles..., pero, al igual que nosotros evolucionamos estas máquinas son modificadas por las empresas que quieren hacerlas lo más realista posible (Esto es, al fin y al cabo, lo que nos ha llevado al nexus-6 o incluso a Rachael, el nexus-7). Por otro lado, Si nos vamos a lo espiritual es simple, el "alma", yo iré al cielo o me reencarnaré y esto son solo máquinas que dejarán de funcionar. 
Pero, buscamos algo más tangible, algo que se pueda demostrar y ahí es donde entra la empatía, la empatía nos diferencia de estas máquinas, porque es nuestra parte "irracional". En un incendio lo lógico sería salir corriendo del edificio sin mirar atrás, pero, si nuestro hijo sigue dentro, la lógica queda a un lado y entramos sin miramientos a rescatarlo mientras que a los androides, dentro de las cientos de miles de posibilidades que han computado en medio segundo, ni por un momento se les habría pasado esto por la cabeza. Es por esto que, irónicamente, para diferenciarnos de los replicantes nos refugiamos en nuestra parte más irracional.





Simbología y cómo la obra nos hace cuestionarnos la humanidad


Hay momentos tanto en la novela como en la película en los que la humanidad del propio protagonista se pone en duda, no solo figuradamente, hablando de como Deckard no muestra apenas emociones y se comporta como una máquina a lo largo de la historia, sino también literalmente, poniendo en duda si de verdad nuestro querido runner es un humano o un simple androide confundido. 

En la novela hay todo un capítulo cuya única razón de ser es el de confundirnos, de pronto la novela hace un giro de 180 grados y pone a Deckard en el papel de replicante. La escena es la siguiente: Deckard aborda a una mujer sospechosa de ser un androide con preguntas, y esta llama a la policía, claro, perteneciendo Deckard al cuerpo y estando de servicio no muestra ningún tipo de preocupación, pero, todo esto era un ardid, resulta que los androides dirigían una comisaria, que mantenían aislada de la comisaría a la que pertenecía Deckard. Nos hacen creer que su comisaría lleva años abandonada, cortan sus llamadas con el exterior haciéndonos creer que ni su jefe ni su mujer existen y para colmo, tienen sus propios runners que usan un método totalmente distinto al suyo y ni conocen el test de empatía Voight-Kampff. Todo se resuelve al final gracias al runner que tenían bajo su mando los androides, pero entonces, cuál era el propósito de esta escena: Hacernos dudar de todo lo que habíamos visto hasta ahora, todo lo que hemos leído es falso, artificial, y no hemos podido notar la diferencia, nos golpea este hecho en varios niveles, nos pone en el lugar de un runner humano, incapaz de diferenciar a ciencia cierta lo humano de lo replicante, también nos hace cuestionarnos la realidad, de eso hablaremos en otra entrada del blog, y finalmente, si hacemos uso del rasgo estrella del ser humano, la empatía, nos ponemos en el lugar de un androide, por un momento pensábamos que a Deckard se le venía el mundo encima, su vida, su mujer, su trabajo, todo hasta ahora era artificial, así es como se debían sentir los androides (esto también es un foreshadowing de la paradoja del ser humano en esta obra, y por tanto la duda de Deckard).

En el filme adaptado de la novela también hace uso de nuestro protagonista para transmitirnos este mensaje, aunque, como hace en muchas de sus escenas, nos lo envía a través de simbolismos, colocados ahí casi a modo de rompecabezas para que nosotros los espectadores lo descifremos. Esta secuencia en particular se podría dividir en dos escenas consecutivas, primero tenemos una conversación que tiene Deckard con Rachael, esta ha venido a su piso para demostrarle que el test Voight-Kampf del que tan orgulloso está se equivoca y que ella es un ser humano después de todo. Sus argumentos son recuerdos de su infancia y fotografías antiguas que guardaba, pero, fueron rápidamente desmontados por Deckard, cuando este completó la anécdota de Rachael con detalles nimios que eran similares a los que ella guardaba con tanto cariño, "son todo recuerdos implantados, no es real". Una vez se había marchado Rachael nos encontramos con Deckard frente a su piano, cabizbajo y con la mirada perdida, el plano se desplaza lateralmente y nos deja ver brevemente fotografías antiguas de la familia de Deckard, inmediatamente tras esto, corta a unas escenas de un unicornio corriendo por un bosque (en la versión Director's cut). ¿Qué nos quieren decir con esta escena? Bueno, esta escena siempre ha sido la que inclina la balanza a favor de que Deckard sea un replicante en el debate de la humanidad de Deckard, independientemente de si nuestro protagonista es un androide o no, lo que nos dice esta escena es que, sus recuerdos no son tan diferentes de los de Rachael, los suyos podrían ser falsos también, "no puedo decir a ciencia cierta que yo sea humano, y aún así he aplastado las esperanzas de Rachael" e incluso habíamos visto a Rachael, un androide confirmado, llorar y mostrar más emociones que Rick, nuestro supuesto humano.

domingo, 1 de enero de 1989

Rick Deckard, la oveja negra del cuerpo

La oveja negra: título referido a alguien que no sigue la norma, que nada contra corriente. Estas características se ajustan perfectamente a nuestro protagonista, que no se comporta como los demás miembros del cuerpo, ni del resto de habitantes de la Tierra y posiblemente de Marte. A pesar de que cumple su trabajo de manera eficiente, llegando a ser calificado como "un Runner modélico" por uno de sus superiores, presenta un conflicto interior, cuestionándose sus acciones.


  El personaje es retratado con cierto grado de diferencia en novela y película, cada uno tiene un ritmo evolutivo distinto, siendo más directo en la película con una resolución tajante (aunque en el director's cut se intenta dejar abierto) y más paulatino en la novela, tiene un detonante a mediados de relato y solo se muestra en ciertos matices. A pesar de estas diferencias, ambos manifiestan la misma duda y dilema. En Blade Runner se le da unas características de un personaje del género noir (neo-noir en este caso), un detective retirado, descontento con el sistema y solitario, que se enfrenta a un caso casi obligado y del que culpa en cierta parte a la sociedad (la cual no sufre cambios mayores en la resolución de la obra), mientras que en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se le da un enfoque de personaje del género distópico: vive en una sociedad caótica y deprimente, no está del todo cómodo en ella, reconoce los fallos que tiene pero sigue haciendo su día a día, cuando se desata el evento de tener que acabar con 6 replicantes en una noche, sus dudas internas salen a flote y se cuestiona su misma existencia y la rectitud de sus acciones y las de su sociedad.




-La duda-

Durante el transcurso de la historia, Deckard va desarrollando una duda interior respecto a su actitud insensible con el objetivo de su trabajo: Matar androides.

En el libro, al principio ni le da importancia al hecho de matar androides, es su trabajo y para él ellos no son humanos, son solo máquinas y no importa deshacerse de ellos. De hecho, Deckard pone énfasis constante en tratar a los androides de “ello” de manera impersonal. Se repite muchas veces que en su monólogo interior se dirige a ellos como “él” o “ella”, para a continuación corregirse a sí mismo “o mejor dicho ello/esta cosa/eso”. Esto lo hace de manera activa y consciente durante toda la novela, porque se sorprende a sí mismo dándoles género (característica humana) para luego quitárselo adrede al darse cuenta. Para él son meras máquinas, objetos, seres impersonales y carentes de vida, como así los describe comparándolos con réplicas de animales eléctricos, además de dejar claro su desprecio hacia ambos.

“Volvió a sentir odio en su interior hacia su oveja eléctrica, que tenía que atender, cuidar, como si estuviera viva. es la tiranía de un objeto, pensó. No sabia que existiera. Como los droides, es incapaz de apreciar la existencia de nadie más. Nunca había pensado en eso antes, la similitud entre un animal eléctrico y un droide.” Rick Deckard, monólogo interior.

Conforme va avanzando la historia podemos ver un progreso en su percepción de los androides. Debido a un suceso (analizado en profundidad en otra entrada) Deckard es presa de un ardid de los androides. En este engaño se le hace creer a él (y al lector) que el androide es Deckard y que todo lo que el había experimentado eran recuerdos implantados. Este es uno de los detonantes que causa que nuestro protagonista comience a plantearse su percepción sobre ellos al verse obligado a ponerse en su lugar.

“Y no le gustaba la idea de sentirse acosado; había visto el efecto que causaba en los androides. Incluso en ellos producía cambios notables.” Sobre Rick Deckard.

El punto de inflexión lo encuentra cuando cuando Phil Nesch retira a una androide, Luba Luft, delante suya. Deckard había desarrollado afecto por esa androide, cantante de ópera, al escucharla cantar. Al verla asesinada de esa manera delante suya se da cuenta de que lo que hace puede que no sea lo correcto, y decide que no puede seguir haciendo su trabajo. Aquí se muestra una gran contradicción y cambio de perspectiva, hasta ese momento se repetía a sí mismo varias veces que era mucho mejor que el anterior Blade Runner (más eficiente, con mejores reflejos y más inteligente), pero al ver la actitud el otro Blade Runner (Phil Nesch) hacía los androides comienza a pensar que él no es así, no es así de inhumano ni de insensible; pasa de creer que es un Blade Runner perfecto a darse cuenta de eso no es tan bueno y admirable como pensaba. A pesar de que toma la decisión de dejar su trabajo y buscarse la vida de otra manera, se precipita al hipotecarse para comprar una cabra, en un intento de lidiar con su el estrés emocional causado por los sucesos recientes de su trabajo. Por ello, decide acabar con los demás androides que le habían asignado antes de retirarse.

“Ya no puedo más; ya he tenido bastante. Ella era una cantante maravillosa. Este planeta podría haberla disfrutado.” Deckard

Después de la situación con Luba Luft, Phil Nesch tiene una conversación con Deckard en la que le muestra su percepción de los androides. Le explica a Deckard que el afecto que sintió por esa androide era solamente atracción física, y que lo que tiene que hacer en esos casos es “utilizar” al androide antes de matarlo. A él esto le parece un poco insensible de primeras, pero no se muestra reacio del todo a esta idea. Deckard acaba cediendo a esta idea, y decide mantener relaciones con Rachael, una androide que conoció anteriormente. Justo después de esto su percepción de los androides cambia drásticamente, y afirma que es incapaz de volver a retirar androides.

“Espabila y afronta lo que te pasa, Deckard. Querías llevarte a la cama a un tipo de androide femenino… [...] No dejes que te desanime; se te pasará. Lo que ha ocurrido es que has invertido el orden de los sentimientos. No la mates, o estés presente cuando la maten, y luego te sientas atraído físicamente. Hazlo al revés.” Phil Nesch.

A pesar de eso y después de una riña con Rachael, decide acabar con todo y finalizar el trabajo igualmente, ya que sigue teniendo razones económicas para hacerlo. Los últimos androides retirados le suponen un esfuerzo emocional y un estrés considerable, ya que ya empatiza muchísimo con ellos y siente que está asesinando personas. Al final de esto, Deckard vuelve a casa para intentar buscar algo de consuelo, cuando al llegar encuentra que Rachael había asesinado a su cabra, el motivo por el que había estado haciendo todo ese trabajo. Después de esto, al ver que todo su trabajo y sufrimiento había sido en vano, Deckard sufre un episodio psicótico en el que intenta, al parecer, acabar con su vida. Estando solo perdido en el campo, Deckard encuentra un sapo, lo cual le devuelve las esperanzas para vivir, aunque al llegar a su casa descubre que era falso. A pesar de esto, gracias al sapo, Deckard llega a la conclusión de que no importa si los androides son personas reales o no mientras que él los considere reales.

Su homólogo audiovisual, por otro lado, presenta los mismos temas de manera paralela pero con una forma diferente, enfocada en dos puntos principales. El primero es Rachael, que también es un personaje importante pero de manera diferente. Deckard empieza a mostrar sensibilidad hacia los androides al ver que un androide tal como Rachael se comporta de manera más humana que muchos humanos, incluido él mismo. El segundo punto importante es el de Roy, el antagonista principal de la historia, teniendo este más peso argumental y emocional para Deckard en la película que en el libro. Al final de la película, después del enfrentamiento entre Deckard y Roy, Deckard queda al filo del abismo, colgando de un edificio. Estando completamente a merced de Roy, este le salva la vida a Deckard en el último momento, ya que es consciente de que va a morir pronto (debido a su obsolescencia como androide) y cree que la muerte de Deckard sería completamente en vano, además de que le gustaría tener un último testigo para sus últimas palabras, quizás pudo ver la duda gestándose en su interior y pensó que Deckard le escucharía como si escuchase a un humano. Este acto final de “bondad” por parte de la persona a la que había intentado matar es el último clavo en el ataúd que era la indecisión de Deckard, ha visto la esencia y la humanidad de estos seres en uno de los momentos clave. 
Finalmente, una interpretación del final que se nos ha ocurrido es que acaba siendo Deckard el que obtiene algo de Roy, había estado viviendo su vida sin sentido, haciendo un trabajo que ni le gustaba, acomodado porque su vida era larga y la muerte no le acechaba tan de cerca como a los androides, así que decide dar un paso adelante y marcharse con Rachael, hacer que los pocos años que le queden a esta de vida los viva feliz y no con miedo como Batty y su banda y tomar las riendas de su existencia (o algo así).

viernes, 1 de enero de 1988

Perfil de un androide





¿Es usted un androide? 
A lo largo de la novela y la película esta es una pregunta que, de una forma u otra, asalta a los personajes. Distinguir entre un humano y un androide no es una tarea fácil, llegando incluso a plantearnos que quizás el propio protagonista, Rick Deckard, pudiera serlo; un enigma que no llega a descifrarse.  En una continua lucha entre la realidad de cada personaje, que en ocasiones puede que no sea la "verdadera realidad", pero para ellos sí lo es y es lo único que conocen, Deckard tiene que discernir entre un humano y un androide, enfrentándose a sus propios sentimientos.

Los humanos y los androides no solo guardan una asombrosa similitud física, sino que también la inteligencia artificial de los androides los convierte en máquinas prodigiosas, llegando incluso a tener un nivel intelectual por encima del que tienen los humanos. Por este motivo la caza de androides no resulta un proceso sencillo. Rick Deckard debe retirar a los andrillos sin que el resto de la población note que los androides se están infiltrando en sus vidas sin ser vistos, porque podría hacer cundir el pánico. Por esto, Deckard debe encontrar en ellos  lo único que los diferencia de los humanos: la empatía.

Test de empatía Voight-Kampff
Como hemos dicho, la empatía es aquello que hace al ser humano un ser exclusivo, algo a lo que ni siquiera una máquina tan perfecta como un androide puede llegar. Los androides intentan aprender cómo responder ante determinadas situaciones para conseguir pasar desapercibidos, pero es lo único que no consiguen alcanzar.
Mediante unas sencillas preguntas se puede medir la respuesta empática de los sujetos valorando así si se trata de un androide o un humano. Para ello se plantean situaciones cotidianas en las que, por lo general, se camuflan detalles de maltrato animal y miden el tiempo de respuesta ante estas situaciones, el rubor producido en la cara y los movimientos oculares. 
Esta prueba fue ideada con el test de Turing en mente, una prueba en la cual una persona mantiene una conversación amable y educada con un humano y una máquina, si dicha persona no consigue diferenciar la una de la otra tras 5 minutos de conversación, la máquina habrá superado la prueba y se considerará que es capaz de emular el comportamiento humano. A esta prueba algunos expertos dentro de la comunidad científica de inteligencia artificial le ven un fallo importante, solo mide la capacidad de engañar (fingir) de una máquina (la principal oposición a rebatir este test es el de la "habitación china). El autor, K Dick, pensó que el test de Turing se centraba demasiado en la inteligencia y no medía lo que para él era lo más importante en un ser humano, la empatía.

Ser propietario de una mascota
Si bien esto no es un punto indispensable,  es una forma de demostrar la empatía del ser humano. A lo largo de la novela podemos ver como el propio protagonista anhela encarecidamente tener un animal real, el no tener uno puede ser visto por el resto de seres humanos como un comportamiento anti-empático propio de los androides. De esta forma, adquirir animales reales se convierte en algo al alcance de muy pocos bolsillos y que se identifica con un alto estatus social. Rick Deckard debe conformarse con una oveja artificial para mantener las apariencias, que a pesar de ser una réplica exacta difícil de distinguir, no consigue contentarlo.

Así por ejemplo, cuando en la novela Deckard plantea la duda de si Phil Resch es un androide, este se defiende diciendo que tiene una ardilla a la que cuida y quiere, y esto no sería posible si realmente lo fuese. Sin embargo, en la película no se le da tanta notoriedad a los animales, los personajes no demuestran su empatía mediante el afecto a los animales y apenas se hacen alusiones a ellos, salvo cuando Rick acude por primera vez a la "Corporación Tyrell" y pregunta que si el Búho que se encuentra a su llegada es real o una máquina.
Continuando en  esta línea, podemos ver que al comienzo de la novela, Rick Deckard mantiene una discusión con su mujer y acaba subiendo a la azotea para alimentar  a su oveja eléctrica, esta escena no aparece en la película, ni tampoco se menciona que tenga una oveja.

¿Tienen los androides actos de empatía?

En la novela de Philip K. Dick los androides son conscientes de que a pesar de su prodigiosa capacidad intelectual e incluso física, tienen un gran delator: su falta de empatía. Por mucho que intenten aprenderlo o copiar actitudes que observan de los humanos, son incapaces de ponerse en el lugar de los demás, una imagen con la que rompe la película de Ridley Scott, cuando Rick Deckard está colgado de una mano al filo de la azotea, parece que ha perdido la batalla ante Roy Batty y sorprendentemente este lo salva, lo que demuestra una "humanización" en los androides, que trata de salvar a su verdugo, quien por el contrario parece estar "deshumanizándose" matando androides sin tener en cuenta que quizás ellos no quieran la vida para la que se los fabrica y que frívolamente, en vez de "matar" lo llama "retirar". Sin embargo esta escena es completamente distinta en libro, donde nos encontramos a un astuto Roy que no duda en sacrificar a Pris Statton mandándola a ella sola a enfrentarse a Rick y que utiliza a su mujer, Irmgard Batty, para intentar engañar a Deckard ( este personaje tampoco aparece en la película).

Meta final

El desencadenante de la trama es la fuga de estos androides de la colonia de Marte y su consiguiente entrada ilegal en la Tierra. Podríamos decir que estas máquinas son la razón de ser de Deckard. Estos androides son llamados los seres perfectos, más listos y fuertes que aquellos que los crearon, pero, faltos de empatía y una esperanza de vida muy limitada.El ser humano crea máquinas, las dota de una inteligencia por encima de la suya y de una asombrosa agilidad física, incluso, en ocasiones, les otorgan recuerdos artificiales para intentar desarrollar en ellos respuestas emocionales, pero les obligan a vivir como sirvientes a merced de lo que el ser humano (su amo) desee.
 
Los replicantes de la novela están faltos de empatía y emociones, viajan a la Tierra para poder vivir en libertad entre los humanos y llegar a comprender que es esta empatía y como desarrollarla, son unos seres paradójicos con una meta paradójica, intentan aprender el cómo ponerse en el lugar del otro (empatía) de manos de los seres humanos, quienes los tratan como objetos y parece que la pierden cuando tratan con los replicantes , para ser más como estos últimos. Durante su búsqueda realizan acciones anti-empáticas sin darse cuenta, que ellos ven como algo normal (en una escena de la novela le cortan las patas a una araña porque creen que ocho son demasiadas y seguramente podría andar con menos sin problemas), solo hay que ver el cómo dio comienzo su viaje, matando a sus dueños humanos sin miramientos. Pero los androides también empiezan a demostrar anhelos y sueños que desean cumplir; ya no quieren ser sirvientes y quieren vivir su propia vida, como Luba Luft  que desea ser cantante de ópera. Hay una representación física de la empatía dentro de la novela, una máquina (irónicamente) que hace a los seres humanos revivir la experiencia de Wilbur Mercer como una experiencia conjunta, llegando a sentir dolor físico, los androides no son capaces de usar esta máquina y por eso sienten un profuso odio hacia esta. Como toque final a esta sórdida relación que tienen los androides con el concepto de empatía está el momento en el que se descubre que Wilbur Mercer es un farsante y al ver que no pueden tener esa empatía que produce la caja se alegran cuando esta es considerada una farsa, ellos encuentran alivio porque ahora estarán más cerca de conseguir la empatía con este obstáculo fuera de su camino, pero se están alejando más sin saberlo.

En la versión cinematográfica se nos ofrece una segunda dimensión del conflicto, como ya sabemos estos androides denotan un comportamiento más humano (Roy Batty demuestra aprecio por Pris) y su encrucijada en esta ocasión es la de su corta esperanza de vida, unos escasos 5 años, y con la intención de conseguir alargar su vida no dudarán en acabar con la vida de otros. Los científicos quisieron hacerlos a su imagen y semejanza y por seguridad les dieron una vida corta, el propio ser humano tiene miedo a la muerte y aún así no duda dos veces en acortarla para los androides. Roy Batty nos deja ver el como se siente uno en su lugar hacia el final de la película, él ha visto cosas que nosotros no creeríamos, que se perderán como lágrimas en la lluvia, es decir, sus increíbles experiencias se han visto eclipsadas porque, como había dicho anteriormente Leon Kowalski, ha estado viviendo con miedo a la muerte toda su vida y él se creía que podría aplacar al tener una vida larga como la de los humanos, aunque los humanos seguimos teniendo ese miedo también y, por lo tanto, que se preocupe porque sus recuerdos se pierdan para siempre (problema agravado por el hecho de que no pueden tener descendencia) es lo que le hace realmente humano.

domingo, 27 de diciembre de 1970

El concepto de realidad

Como hemos podido comprobar, en la novela aparecen distintos tipos de personajes los cuales, presentan diferente percepción respecto a la realidad. El autor pretende mostrar una proyección de nuestra sociedad. En primer lugar, podemos destacar cómo los humanos tienen que respetar las normas impuestas por la sociedad. Lo que se muestra son imitaciones de la realidad, ya que el ser humano se engaña y no reconoce sus errores. Podemos llegar a la conclusión, que la sociedad humana vive de mentiras. También podemos decir que hay un replanteamiento de la realidad por parte de Deckard, cuando es consciente de que los androides tienen pensamientos propios y tienen una propia conciencia. Se podría decir que hay cierta empatía ya que el asesino mata por sobrevivir. Acepta la vida tal y como es, pero no se conforma. Encontramos una aprobación de la realidad, una unión entre lo falso y lo real, provocada por la paz interior del personaje y un proceso de adaptación a todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Pero si aprenden a valorar el equilibrio de la realidad, alcanzarán su salvación, como les ocurrió a Deckard e Irán. Además, cabe destacar el personaje de Rachael. Deckard no está enamorado de ella, podría decirse que la utiliza para poder obtener una mejor percepción de la realidad y no sentirse engañado. Por último, el personaje de Irán es consciente de que apenas nadie percibe la realidad de la existencia, por lo que tiene depresiones para intentar comprender todo lo que le rodea. En conclusión, los seres humanos no somos capaces de ver la realidad tal y como es, realmente, sólo pueden hacerlo personas desvinculadas a nosotros mismos. Los androides están programados para tener determinados comportamientos y pensamientos. En este caso, los Nexus-6, son androides casi humanos, por lo que Deckard tendrá una serie de problemas a la hora de enfrentarse con ellos para destruirlos. Además, podríamos decir que son criaturas indefensas y que están atrapadas en una realidad imposible de superar. Los animales representan la necesidad del ser humano de acercarse a lo vivo, de sentirlo cerca o hasta incluso, de cuidarlo. La extinción de los animales lleva al límite de la decadencia humana, marcando trascendencias ecológicas y filosóficas, ya que el ser humano no es capaz de compartir otras formas de vida y destruye todo aquello que le rodea debido a su falta de percepción de la realidad.

El Mercerismo y la aceptación de lo falso en el mundo real 

En la novela la empatía del ser humano está representada en cierta medida por una nueva religión llamada Mercerismo, en la que los seres humanos se conectan neurológicamente y reviven un viaje espiritual en el papel de Wilbur Mercer, sintiendo lo mismo que él y el resto de los humanos tanto emocional como físicamente. La cuestión es que, hacia el final de la novela, se descubre que los fundamentos de esa religión son una falsa, ese viaje espiritual fue grabado en unos estudios de cine y Willbur Mercer no es un mesías, ni mucho menos, solo es un actor del tres al cuarto y alcohólico. Este descubrimiento lleva a un caos general en los humanos, sus creencias según las cuales habían estado actuando todo este tiempo y en las cuales se habían establecido las bases de la moral e identidad de la personalidad humana han pasado a ser falsas de la noche a la mañana. El auge de esta tesitura nos lo presenta, una vez más, nuestro pobre protagonista, quien estaba pasando por una gran crisis emocional tras haber perdido a su oveja real, la cual tanto ansiaba. Eso le lleva a deambular en su vehículo y llegar por azares del destino hasta el sitio donde se había rodado la gran farsa del Mercerismo. Sufre un episodio similar al que sufría Willbur en aquella colina, aquí llega a una conclusión, nosotros somos Willbur, da igual que no sea "real", nosotros lo creamos y ha estado presente en nuestras vidas como si fuese "real", por la tanto es real (esta reflexión se puede emplear con prácticamente cualquier religión). Para consolidar este pensamiento, se encuentra con un sapo y lo lleva a su casa, le llena de una increíble alegría pues se cree que es el producto genuino, tan solo para hundirse una vez más al descubrir que es una replica robot. Su mujer le consuela y le dice que da igual, que cuidarán de ella con la misma ilusión que tendrían si fuese real, y esto le reconforta, lo mismo que si le daba igual que Mercer fuese falso, por qué no sería lo mismo con los animales robot (e incluso, algún día, con los propios androides).

En la película deciden no meter a la religión de por medio, pero sí se trata este tema a través de la interacción de Rachael con Deckard, en la escena que hemos comentado en el apartado sobre la humanidad, la humanidad de Rachael y sus recuerdos habían sido desacreditados por Deckard porque eran artificiales, pero, eran lo único que tenía Rachael, eran su "realidad". Además, Deckard podría ser un androide también sin si quiera saberlo, quién era el para decidir que sus recuerdos sí son reales y los suyos no, quién es nadie como para poder hacer eso, la realidad está en manos de cada individuo. Esta reflexión podría ser otra de las razones por las cuales Deckard decide irse con Rachael, ya que en la escena final, cuando Rachael está a punto de abandonar el edificio de Deckard, este último se encuentra un unicornio de origami en el suelo frente a su apartamento, recordándole a esa escena en la que se cuestionó su identidad.



Lo que nos quieren decir con esto es que, algo que ha afectado a nuestras vidas y ha tenido una presencia e influencia real en nuestras vidas no tiene que perder su validez simplemente por ser artificial (como el hecho de ser una máquina)

Sinopsis

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?   La novela de Philip K. Dick publicada en 1968, perteneciente al género de ciencia ficción...